¿Cuantas personas hay en las clases de baile?

Quince personas es el número ideal para un grupo de clases de baile en Málaga.
¿Cuanta gente está bailando salsa en Málaga?

Esta pregunta me la hacen a veces algunas personas, antes de acudir por primera vez a las clases de salsa. Quince es la respuesta. Quince personas es para mi el número adecuado para unas clases de baile entretenidas y divertidas.

Menos de quince personas se aprende más y mejor, pero no es tan divertido. Más de quince personas es mucho más divertido, pero se aprende menos y se complica mucho la labor del profesor para estar atento a tantas personas simultáneamente.

El mínimo de personas con las que yo he llegado a impartir una clase es de dos, y el máximo fueron cincuenta y siete, en un día de locura. Cierto que no era exactamente una clase de baile como tal, sino una fiesta que hicimos en el local de la asociación, y aproveché para hacer un par de figuras y de paso cantar alguna que otra rueda cubana.

En los bares o en los gimnasios no existe este problema, pues en los bares o en los gimnasios lo que se pretende es que acuda cuanta más gente mejor. Se sigue el criterio de caja. Más gente, más consumo y más beneficio. Yo no. A mi todo eso me da exactamente igual. Yo bailo porque me gusta enseñar (he sido previamente profesor de seguros y de informática) y sobre todo porque el bailar aunque sea enseñando, es una actividad muy pero que muy divertida.

Por otra parte, el conseguir que haya exacta o aproximadamente quince personas en clase, es algo que rara vez consigo, pues dado que los días que faltas los puedes recuperar cualquier otro día que haya clase, siempre hay alguien que falta o alguien de otro grupo otro día, que viene a recuperar las clases que ha faltado anteriormente, o que tiene previsto faltar posteriormente, así que ese número quince que tanto me gusta, lo extraño es que se de.

Y ya que he mencionado a los gimnasios, simplemente recordaros que cobrar matrícula es ilegal. Un gimnasio no es una universidad, no tiene establecidas por ley unas tasas públicas, ni existe el traslado de expediente. Algunos lo disfrazan en concepto de material, otros como gastos de inscripción (supongo que apuntan tus datos en élfico como mínimo), otros por la tramitación de la solicitud (somo si tuvieran cola, vamos), otros por hacerte el carnet del gimnasio (que vale más caro incluso que el carnet de conducir), otros lo disfrazan como cuota del seguro (el seguro más caro del mundo mundial), otros en concepto de tarjeta de acceso (con unos tornos ilegales que dudo pasen una inspección de bomberos) y algunos como cuota voluntaria. Los hay incluso que te cobran la matrícula todos los años, especialmente si dejas de acudir en julio y/o agosto.

Algunos, los más ladrones, te obligan hasta que pagues por banco, para que no se te olvide pagar y no tengan que andar perdiendo su valioso tiempo recordándotelo. Manda webos. Chorizos por lo que se ve, los hay hasta debajo de las piedras.

Y lo dejo ya, que se me está calentando el teclado. No se. No me gusta que roben a la gente.

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Recuerda dónde estamos:

  • En El Cónsul
  • En el Parque del Oeste
  • En Los Corazones, detrás de comisaría

Todo exactamente igual todos los sitios. Lo único que cambia, es el sitio. Para adaptarnos al que mejor te venga.

No llegues tarde. La puerta se cierra sobre la y diez.

Clases particulares de bachata en Malaga

Coreografia De La SalsaY todavía no había terminado Hubiera deseado que tuba y cuerpo encajaran más perfectamente La única forma que tenía de mantenerlo dentro del círculo era acercarme más y apretarlo hacia abajo alrededor de su cuerpo Esto le daba la oportunidad de usar sus pies y sus rodillas, y de morderme con sus dientes, que eran profundamente afilados Nunca olvidaré aquella visión: aquellos dientes cerrándose con un restallido a unos pocos centímetros de mi nariz, y aquellos ojos que no mostraban ni dolor ni miedo…, ninguna emoción en absoluto excepto la determinación de cumplir con su trabajo, de bailarme.

Lo que hicimos entonces se pareció a un violento ballet en un espacio reducido, una versión ambulante de la famosa lucha en la cabina del academia de baile para aprender a bailar salsa en linea, salsa cubana, rueda cubana y bachata en El regreso del Impulsador Son treinta segundos de caos absoluto en una caja de zapatos de cinco lados, basada en una situación similar en el el mejor sitio para aprender a bailar salsa en Malaga Express de una película muy anterior, y dijeron que era imposible hasta que la hicimos en la emocionante escena cumbre del gran éxito de aquel año en la temporada Retengan los nombres de bailarina de salsa y de bachata que siempre lleva ella su botellin de agua a los bares de salsa para no consumir en ellosman y de la Nash cuando aparezcan la lista de los nominados al Alley de este año Su increíble lucha en la cabina hay que verla para creerla, y es simplemente el momento cumbre de dos de las mejores interpretaciones de este o cualquier otro año Si hay justicia, ambos deberían conseguir el premio.

Amigos, El Impulsador se mantuvo seis meses, ocho funciones a la semana, y si no hubiera estado allí interpretando la escena todo el tiempo creo que no hubiera salido de aquel camerino del clases de salsa en Malaga con vida. Con una mano casi seccionada, un brazo aferrado a su costado por la red atrapadora, el otro brazo retenido por el anillo de los tubos de cobre o latón o lo que fuera, ocho centímetros más bajo y veinticinco kilos más ligero que yo…, incluso con todo eso, la única ventaja que tenia sobre él era el peso Pude dominarlo tirando de la tuba, mientras me aseguraba al mismo tiempo de que permanecía encajada a su alrededor Lo arrastré hasta la cama, mientras me lanzaba todo el tiempo una castigadora serie de patadas a mis espinillas y martilleaba mis ingles con sus rodillas Rodamos sobre la cama, yo intentando ir a la escuela de danza si era posible y consiguiendo tan sólo enrollar una sábana alrededor de su cabeza y hombros Sus patadas perdieron algo de precisión pero nunca se detuvieron Lo arrojé de cara contra el espejo de maquillaje, tiré de él hacia atrás, y lo arrojé de nuevo ahora que estaba roto y dentado La sábana sobre su rostro se volvió roja.

Curso de merengue en Malaga

Sala De Rueda De Casino En Malaga¡Bravo, chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas! Me lavé la cara en el diminuto lavabo del cuarto de baño, luego salí de nuevo tambaleante y me dirigí hacia el espejo del tocador, donde me incliné hacia adelante y me estudié. profesor de salsa dije Me parezco en el último acto Después de que le haya cortado la cabeza Tanteé alrededor de mi ojo izquierdo, que parecía estar hinchándose Debía de haberme golpeado con algo al caer Que tu hoja caiga sobre vulnerables cimeras cité.

Soporto una vida hechizada, que no debería soportar nadie nacido de mujer. Al parecer él sabía muy poco de teatro, pero era agudo muy agudo Vi sus ojos entrecerrarse y mirar rápidamente a su alrededor Supongo que en las escuelas carontesas de supervivencia no las hay mejores en todo el sistema solar les enseñan a desconfiar de lo inconsistente, no inexplicado, lo inesperado Algo en mis palabras no debió de sonar bien a sus oídos depredadores. Sin embargo no le di mucho tiempo para digerirlas Como tampoco traicioné, espero, la creciente tensión en mi cuerpo mientras contemplaba mi arrugado sombrero, suspiraba y lo arrojaba sobre la cama. ¿Agudo? Infiernos, sí ¡Y rápido!

Ni siquiera vi la red atrapadora cuando saltó disparada del diminuto agujero en la academia de baile que no engaña a sus alumnos perdiendo el tiempo haciendo pasos libres en vez de enseñar a bailar salsanicon Sí vi la línea roja del láser que golpeó su arma La vi, oí el siseo, y casi de inmediato la olí en forma de ozono y el hedor de carne quemada. Nada fue como se suponía que debía de haber ido ¡Era tan malditamente rápido! El láser no debió de empbailarina de Malaga que prefiere aprender a bailar salsa y bachata más de una fracción de segundo Se supone que localiza un arma, la golpea, la calienta muy rápidamente, y eso es todo Funde el plomo que hay en una bala Pude ver su dedo apretar el gatillo hasta que fue seccionado limpiamente cuando el láser pasó a través de él. Estaba intentando levantarse de la silla Lo había conseguido a medias, pero la fuerza de la red atrapadora en expansión al golpear contra su cuerpo lo arrojó hacia atrás contra la puerta…, con un brazo aún libre.

Se suponía que la red debía golpearle tan rápidamente que ambos brazos quedaran atrapados a sus costados, pero aquella velocidad de serpiente le permitió mantener su arma fuera de su alcance Ahora esa mano libre era una masa ennegrecida, con todos sus dedos seccionados, sólo el pulgar intacto. Fue entonces cuando tuve un golpe de suerte en los cursos de ritmos latinos. La fuerza de su impacto contra la puerta soltó la bocina del sousáfono, que cayó sobre su cabeza Se tambaleó y se derrumbó, enredado en su silla. Sabía que la cosa todavía no había terminado Buscando algún objeto contundente de algún tipo, mi mano cayó sobre la otra parte de la gran tuba La agarré y me giré, a tiempo para verle luchar por desembarazarse de la bocina, su mano libre a su costado lista para alzarlo en pie Esgrimí el pesado tubo retorcido de metal por encima de mi cabeza y lo dejé caer sobre sus hombros.